Obtención de plantas cítricas libres de enfermedades

 La citricultura argentina es una actividad frutícola importante con aproximadamente 135.000 hectáreas plantadas. La producción total de los últimos años fue superior a 3.2 millones de toneladas. Se producen 51% de limones, un 31% de naranjas, 14% de mandarinas y un 3% de pomelos. Once por ciento de la producción total se exporta, 46% es para industria y 27% se comercializa en el mercado interno y 16% de pérdida en pre y post cosecha (1).

Las plantaciones de cítricos se encuentran ubicadas en dos grandes regiones: el Noroeste (NOA) y Noreste (NEA). Ambas regiones están geográficamente separadas entre sí por una zona sin producción citrícola de importancia. Las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy son las más importantes productoras de cítricos del NOA. Limones son producidos en Tucumán mientras que naranjas tardías y pomelos son producidos en Salta y Jujuy. En el NEA se producen principalmente naranjas (Valencia, ombligo) y mandarinas (Ellendale, satsuma, clementinas) con un bajo porcentaje dedicado a pomelos y limones. Las plantaciones de cítricos del NEA están concentradas fundamentalmente en el sur de la provincia de Corrientes y en el norte de la provincia de Entre Ríos sobre la costa del río Uruguay, seguido de las provincias de Misiones y Buenos Aires.

 Para competir en un mercado citrícola globalizado se necesita de la máxima eficiencia en todas las fases de la producción. Para lograrlo es primordial partir de material de excelencia desde el vivero. La planta es el primer escalón para iniciar una citricultura exitosa.

Las exigencias de calidad en los cítricos producidos en los viveros comerciales de todo el país aumentan día a día. El material de multiplicación para la producción de plantas de vivero debe provenir de un origen cierto y certificado. El citricultor espera que la planta que pondrá en sus explotaciones tenga un porte adecuado, un sistema radicular desarrollado y la garantía sanitaria y varietal correspondiente para obtener una producción rentable y duradera.

 Las enfermedades producidas por virus, viroides y otros organismos similares producen importantes pérdidas económicas en los cítricos de todo el mundo. Algunas enfermedades provocan la muerte de las plantas y otras disminuyen la producción y la calidad de la fruta, causando pérdida de vigor y de longevidad de la planta. Algunas de las principales enfermedades causadas por este tipo de microorganismos son la psorosis, tristeza, exocortis y cachexia. Estas enfermedades se han extendido debido a la propagación vegetativa de material infectado. Es normal encontrar varias virosis en una misma planta. Moreno et al. (2) estimaron que enfermedades transmitidas por injerto son responsables del 15-20% de pérdida en la producción en todo el mundo. Entre ellas, la psorosis mata alrededor del 5% de los naranjos y pomelos por año (6).  

 La psorosis y otras enfermedades se transmiten mediante el injerto de yemas. Una vez hecho el injerto, la planta puede permanecer con la enfermedad latente durante muchos años. Las yemas que se extraigan de una planta con enfermedad latente originarán plantas enfermas.

 Los países con citricultura de avanzada han basado su éxito en el empleo de Programas de Certificación utilizando plantas libres de enfermedades, especialmente las causadas por virus u organismos similares. Estas plantas libres de virus se obtienen a partir de plantas de variedades cítricas agronómicamente ideales pero afectadas por una o más enfermedades causadas por virus u organismos similares. Para esto se recurre a técnicas que permitan la obtención de plantas libres de virus a partir de individuos enfermos. La termoterapia y la obtención de plantas nucleares han sido técnicas usadas para conseguir aquel objetivo. Otra técnica que cumple este objetivo es la técnica de microinjerto de ápices caulinares in vitro. Dicha técnica es la que actualmente se utiliza en gran parte de los países citrícolas que tienen programas de eliminación de virus y viroides.

La planta a sanear (planta candidata) es seleccionada de las introducciones de variedades cítricas de copa y portainjerto que se realizan a los Bancos de Germoplasma, de selecciones locales y de variedades obtenidas en los Programas de Mejoramiento. Una vez obtenida esta «planta candidata a planta madre», es sometida a termoterapia y cultivo de tejidos empleando la técnica de ”microinjerto” de ápices caulinares in vitro».

La técnica de microinjerto in vitro combinada con termoterapia (3) permite obtener de un clon enfermo una planta libre de virus, mediante el injerto de un ápice caulinar en un portainjerto de dos semanas de edad cultivado en un tubo de ensayo. La planta una vez microinjertada se mantiene a 27ºC con iluminación artificial. Varias semanas después se origina una planta la que se injerta sobre un plantín vigoroso obtenido a partir de semilla certificada y desarrollado en condiciones aisladas. Una vez que la planta alcanza el desarrollo adecuado, se le realizan las pruebas de diagnóstico biológicas, inmunoquímicas, serológicas y moleculares, necesarias para confirmar si se encuentra libre de enfermedades. Las observaciones visuales se hacen durante un período que varía entre 6 y 24 meses, dependiendo de la enfermedad que se está diagnosticando.

Las plantas obtenidas por microinjerto no presentan caracteres juveniles y en las mismas no se han observado anormalidades con respecto a la planta madre. El éxito de la técnica depende del tamaño del tejido extraído (0.1-0.2 mm) y del patógeno que se quiera eliminar. En el caso de exocortis, tristeza y cachexia, el porcentaje de plantas libres es superior al 90%. El más difícil de eliminar es el virus de la psorosis de los cítricos (CPsV).

Las técnicas de diagnóstico para cada enfermedad pueden ser varias, pero deben emplearse aquellas reconocidas internacionalmente por organismos de referencia. Para el Programa Nacional de Certificación de Cítricos las técnicas empleadas son las recomendadas por las «Normas para la Producción, Comercialización e Introducción de Plantas Cítricas de Vivero (Resolución Ex SAGPyA N° 149/98)» (5) y las «Normas de Funcionamiento de Laboratorios de Diagnóstico para Enfermedades de Plantas Cítricas de Vivero y sus partes, (Resolución Ex SAGPyA N° 98/2003 y Resolución INASE N° 68/05) (4).

Referencias

1. Federcitrus.2018. La actividad citrícola argentina. Federación Argentina del Citrus, Buenos Aires.114pp.

2. Moreno P., C. Roistacher.1990. Las enfermedades de los citrus transmisibles por injerto: una puesta al día. I. Tristeza. Phytoma 20:29-37, España.

3. Navarro L., E.L. Civerolo, J. Juárez, S.M. Garnsey. 1991. Improving Therapy Methods for Citrus Germplasm Exchange. Proc. 11th Conf. IOCV. IOCV

4. Normas de Funcionamiento de Laboratorios de Diagnóstico para Enfermedades de Plantas Cítricas de Vivero y sus partes. Resolución Ex SAGPyA N° 98/2003 y Resolución INASE N° 68/05. Argentina.

5. Normas para la Producción, Comercialización e Introducción de Plantas Cítricas de Vivero y sus Partes. Res. Nº 149/98, SAGPyA, Argentina.

6. Roistacher, C. 1990. Informe de Consultoría. FAO Technical Cooperation Program. TCP/RLA/8961 (A).