INFORMACION DE INTERES

La aplicación de plaguicidas pertenece a una tecnología que maneja procesos, es decir no es tangible ya que consiste en interpretar y resolver situaciones puntuales que requieren de un costo intelectual, y como tal demanda alta dedicación y control, con una administración relativamente compleja y creativa atendiendo aspectos principalmente estructurales (Viglizzo,1994). En síntesis, podemos decir que se requiere de una buena planificación, saber qué hacer y cómo hacerlo programando una secuencia de pasos en el orden correcto para logar soluciones a medida. Este trabajo detalla dichos pasos, analizando los indicadores verificables y algunos insumos para la remediación (coadyuvantes).

El control de plagas (insectos, malezas y enfermedades) también requiere de insumos (plaguicidas, pulverizador) como así también de otras valiosas tecnologías de proceso como del Manejo Integrado, más conocido como monitoreo. 

Ing. Agr. Pedro Daniel Leiva – INTA Pergamino (BA) 

La disminución del carbono del suelo en áreas intensamente cultivadas y la mayor concientización sobre su importancia global ha acelerado las evaluaciones del impacto de los sistemas de labranza sobre la dinámica de ese elemento y su almacenamiento.

En ese sentido, resultan muy útiles los ensayos de largo plazo donde puede medirse el efecto de las secuencias de cultivos, sistemas de labranzas, fertilización y otras prácticas sobre los contenidos de carbono, nitrógeno y otras variables químicas y físicas del suelo y los niveles de rendimiento de los distintos cultivos. Por ello teniendo como fuente ensayos de larga duración de labranza que superan los 40 años el INTA Marcos Juárez está finalizando la evaluación de la información producida que próximamente estará disponible como complemento para el estudio de la evolución del carbono orgánico en el suelo (COS). A continuación a modo de anticipo una sintética descripción de estos ensayos (con análisis específico de la experiencia trigo/soja) a través del trabajo de investigación que están realizando el Ing. Hugo Marelli y el Agr. Juan Arce, ambos participantes de este experimento a lo largo de esos años. 

Las poblaciones rurales y sus migraciones representan uno de los temas más debatidos por sus causas y consecuencias sobre las comunidades regionales.

En la Argentina existen poblaciónes rurales estables en las distintas regiones. Sin embargo, se registran migraciones internas fluctuantes que pueden responder, en ciertos casos a la demanda ocupacional de algunos sistemas productivos, así como a otros factores (carencia de infraestructura, inseguridad alimentaria, etc) que determinan al poblador rural a emigrar hacia centros urbanos. La migración del campo a la ciudad conduce a un incremento de pueblos en peligro de desaparecer y al grave déficit habitacional en las ciudades.

Incentivar la actividad agrícola facilitaría el regreso al campo del poblador rural. No obstante, la solución a largo plazo, debería contemplar, además, obras de infraestructura y el manejo sustentable de los recursos naturales y de la biodiversidad de los ecosistemas, a fin de mantener las condiciones de productividad.

 

Laura Gasoni

Profesional Asociado: IMYZA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria)

El Sistema Nacional de Radares Meteorológicos, SINARAME, integra una red de radares y de estaciones meteorológicas automáticas,  cuyo objetivo es cubrir la necesidad que tiene el país para la detección de eventos meteorológicos severos. Permite declarar alertas en el corto y muy corto plazo y abarca 60% del territorio nacional. Se concretó a partir de 2014 con la incorporación de 10 radares provistos por  el INVAP S.E. y 55 estaciones meteorológicas a los existentes con anterioridad. El proyecto es actualmente llevado a cabo por la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica (SIPH) (ex Subsecretaría de Recursos Hídricos - SSRH), dependencia perteneciente al Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda,  estando la operación del sistema de radares a cargo el SMN, único organismo con competencia para declarar eventuales alertas meteorológicos. A la finalización de la segunda fase prevista para diciembre próximo, se ha logrado una cobertura de 2,8 millones de km2 y se aprecia una mejora substancial en la calidad de los pronósticos y alertas meteorológicos de último momento para eventos severos, en  la estimación de la precipitación acumulada en cuencas y reservorios, en la identificación de áreas con impacto de granizo.

  Lic Tomás Hartman

NOTICIAS